Por Carla Ortiz Castillo, seremi de Minería de O’Higgins
O’Higgins conoce bien lo que significa la minería. Aquí conviven la gran minería, con una operación estratégica como División El Teniente, la mediana minería representada por Minera Valle Central y la pequeña minería, representada por pequeños productores, canteros, artesanos y actividades tradicionales que forman parte de la identidad productiva de nuestras comunas.
Por eso, al cumplirse los primeros seis meses de Gobierno, lo importante es cómo las decisiones que estamos impulsando comienzan a traducirse en oportunidades concretas para la región.
Uno de esos avances es el proyecto de Amparo Minero, que simplifica el régimen de patentes mineras y busca reducir cargas administrativas, entregar reglas más claras y generar mejores condiciones para que pequeños y medianos productores puedan concentrarse en producir, invertir y generar empleo. Para nuestra región, donde la pequeña minería necesita certezas para proyectarse, es un cambio relevante.
Ese trabajo lo hemos acompañado con presencia en terreno, recorriendo faenas metálicas y no metálicas, escuchando a productores y trabajadores y levantando sus principales necesidades.
También activamos la Mesa de la Pequeña Minería y, mediante los programas PAMMA Inicia Productivo y Equipa Desarrolla, destinamos más de $177 millones para metros de avance, equipos y maquinaria. Son recursos que permiten mejorar las condiciones productivas y apoyar directamente a quienes mantienen viva esta actividad en distintas comunas.
La seguridad también ha sido una prioridad. Junto a Codelco División El Teniente articulamos la entrega de elementos de protección personal a canteros, artesanos y dueños de talleres de Pelequén, contribuyendo a prevenir la silicosis y proteger a quienes desarrollan esta actividad.
Y porque la minería de O’Higgins tiene expresiones propias de nuestro territorio, presentamos un proyecto por $253 millones para la recuperación extractiva de las salinas de Cáhuil, Barrancas y La Villa, apoyando directamente a salineros y sus familias en Pichilemu.
A ello se suma la Mesa Mujer y Minería, que estamos impulsando junto a la Seremi de la Mujer y la Equidad de Género, articulando al sector público, empresas y academia para ampliar la participación femenina y generar nuevas oportunidades laborales.
Queremos una minería que crezca, pero que ese crecimiento se note en el territorio: en productores que pueden seguir trabajando, en actividades tradicionales que se recuperan, en mayor seguridad y en nuevas oportunidades para las mujeres y las familias de O’Higgins.
Ese es el desarrollo minero que estamos impulsando desde la región.






