Creadores y representantes de destacadas viñas campesinas de la Región de O’Higgins participaron en una inédita jornada de intercambio y aprendizaje junto a estudiantes de tercer año de la carrera de Sommelier, quienes conocieron de primera fuente las historias, desafíos y sueños que dan vida a cada uno de estos proyectos vitivinícolas
La actividad se desarrolló en la Escuela de Sommelier, en la comuna de Las Condes, y permitió a los productores presentar sus vinos, compartir la identidad de sus viñedos y participar posteriormente en una degustación guiada junto a los asistentes.
La jornada contó además con la presencia del director regional (s) de INDAP O’Higgins, Humphrey Crawford; la encargada regional del Programa Vinos, Romye Barra; el enólogo asesor Arnaud Hereu; profesionales y directivos de INDAP Maule, además de otros invitados vinculados al sector. La bienvenida estuvo a cargo de la profesora Claudia Gacitúa.
Tras la degustación, los futuros sommeliers valoraron la calidad, autenticidad y personalidad de estos vinos de autor, destacando además el impacto que ha tenido el acompañamiento técnico y comercial brindado por INDAP a los pequeños productores vitivinícolas.
La iniciativa formó parte del plan de trabajo impulsado por el Gestor Comercial del programa, orientado a fortalecer las habilidades de comunicación, relato y presentación de los productores, herramientas fundamentales para conectar a los consumidores con la historia y el origen de cada vino.
UNA DÉCADA IMPULSANDO EL VINO CAMPESINO EN O’HIGGINS
La encargada del Programa Vinos de INDAP O’Higgins, Romye Barra, señaló que el origen de esta experiencia se remonta a 2016, cuando un grupo de productores de uva para vinificación enfrentaba una compleja temporada marcada por problemas sanitarios y bajas productivas. Agregó que en reuniones con agricultores observaron que varios de ellos “no solo cultivaban uvas, sino que también elaboraban sus propios vinos de manera artesanal, basándose en conocimientos heredados o en la experiencia familiar, pero sin asesoría técnica especializada”.
A partir de ese diagnóstico se tomó contacto con el enólogo Arnaud Hereu, quien realizó las primeras visitas técnicas a terreno, evaluó los procesos de elaboración y entregó recomendaciones que permitieron mejorar significativamente la calidad de los vinos. “Nos dimos cuenta de que existía un enorme potencial y, al mismo tiempo, una importante brecha técnica. Por eso, en 2017 formalizamos el programa e incorporamos a Arnaud Hereu como asesor especializado”, explicó Barra.
En sus inicios, muchos de los productores tenían escasa comercialización, poca formalización y un limitado desarrollo de marca. Algunos de sus vinos ni siquiera contaban con etiquetas para presentarse en concursos. Sin embargo, existía una fortaleza fundamental: la calidad de las uvas y el potencial de sus viñedos.
Con el paso de los años, el trabajo conjunto permitió perfeccionar los procesos de vinificación, mejorar la toma de decisiones en los viñedos y fortalecer la identidad comercial de cada proyecto.
“Este trabajo que ya se acerca a los diez años ha permitido acompañar a pequeños productores en la mejora de sus vinos, la valorización de su identidad y la construcción de proyectos que hoy son un ejemplo de desarrollo, innovación y rescate patrimonial”, destacó Romye Barra.
TESTIMONIOS
Uno de los testimonios más emotivos de la jornada fue el de Patricia Rathgeb, creadora de la viña Raíz de Fuego, quien relató cómo, tras jubilar junto a su esposo Carlos, decidieron dejar Temuco para comenzar una nueva etapa en el Valle de Colchagua. Acá encontraron una antigua viña de cepa País, severamente afectada por los incendios de 2017 y abandonada durante años.
“Todos nos recomendaron arrancarla. Decían que ya no producía, que no valía la pena salvarla y que era solamente una cepa País. Pero algo nos dijo que debíamos darle una oportunidad”, recordó.
Con dedicación y aprendizaje constante, la pareja comenzó a recuperar el viñedo. Contra todos los pronósticos, las plantas volvieron a brotar. “Sentimos que no era solo la viña la que estaba renaciendo. Nosotros también estábamos floreciendo junto a ella”, relató Patricia.
Cuando llegó la primera cosecha surgió una nueva pregunta: qué hacer con toda esa uva. Sin experiencia en elaboración de vinos, decidieron asumir el desafío. Así nació Raíz de Fuego, un proyecto que rinde homenaje a la resiliencia de una viña que logró volver a la vida después del fuego.
Su nombre, agregó Patricia, simboliza precisamente esa capacidad de renacer cuando todo parece perdido: “Raíz de Fuego es un homenaje a una viña que encontró la fuerza para volver a brotar, y que también nos enseñó que nunca es tarde para comenzar de nuevo”.
Por su parte, Jorge Cubillos relató la historia de Viña Cangrejos, la que en dos versiones del Concurso Catad’Or (2018 y 2023) ha ganado el premio al Mejor Vino Campesino.
Los alumnos escucharon también las historias de viñedos Carmen Valdés y Familia, viñas La Manda de Don Clemente, Rincón Ubilla, Muñoz, Quelcherehue.
El Seremi de Agricultura, Carlos Valdés, destacó el esfuerzo y la perseverancia de estos pequeños vitivinicultores, quienes con el apoyo y acompañamiento técnico de INDAP están produciendo vinos de muy buena calidad, varios de los cuales han ganado importantes premios en concursos nacionales e internacionales.
El director regional (S) de INDAP, Humphrey Crawford, indicó que actualmente 40 productores de vino de O’Higgins están recibiendo asesoría especializada; resaltando que se caracterizan porque están presentes en todo el proceso productivo, desde la poda de las parras, cosecha, elaboración y venta de su vino.






