Los sujetos fueron sorprendidos intentando lanzar elementos prohibidos desde el exterior del establecimiento
En un procedimiento oportuno y coordinado, funcionarios de Gendarmería de Chile evitaron el ingreso de elementos prohibidos al Complejo Penitenciario de Rancagua, tras detectar un lanzamiento de objetos hacia el interior de la unidad penal.
El hecho ocurrió, cuando personal institucional que se dirigía a efectuar el relevo de turno a funcionarios del Equipo de Canes Adiestrados ECA, advirtió a dos individuos realizando lanzamientos hacia el sector correspondiente al módulo de imputados de alta complejidad.
Al percatarse de la situación, los funcionarios intervinieron de manera inmediata, dando la voz de alto a los involucrados, quienes hicieron caso omiso a las instrucciones. Gracias a la rápida y efectiva reacción del personal, y con apoyo de funcionarios de la guardia armada, se logró reducir a ambos sujetos e incautar diversas especies que pretendían ser ingresadas ilícitamente al recinto penitenciario.
Entre los elementos recuperados se encuentran teléfonos celulares y distintas sustancias ilícitas, las que fueron derivadas para el procedimiento correspondiente y prueba de campo respectiva, conforme a las instrucciones del fiscal de turno y con apoyo de Carabineros de Chile.
El Director Regional de Gendarmería en O’Higgins, Coronel, Nimrod Acosta, destacó el profesionalismo y compromiso del personal que participó en el procedimiento.
“Este procedimiento demuestra el permanente trabajo de vigilancia, control y compromiso de nuestros funcionarios, quienes actuaron de manera rápida y coordinada para evitar el ingreso de elementos prohibidos a la unidad penal. Estas acciones son fundamentales, ya que contribuyen directamente a la seguridad penitenciaria, previenen hechos de violencia al interior de los recintos y permiten resguardar tanto a la población penal como al personal institucional”, señaló la autoridad regional.
Desde Gendarmería de Chile reiteraron que este tipo de procedimientos forman parte del trabajo permanente de control y seguridad desarrollado en las unidades penales de la región, orientado a impedir el ingreso de drogas, teléfonos y otros elementos que puedan afectar el orden y la seguridad de los establecimientos penitenciarios.






