Sin repetir ni equivocarse, pero en la vida todos tenemos nuestro corazón situado en algún lugar
Nadie está exento del amor, la envidia, el egoísmo y las ideologías. Pero sin miedo a represalias cobardes, afirmo sin temor alguno, que ¡estos zurdos sí me gustan!.
Y ojo, que me cuesta hasta escribirlo con palabras simples. Aunque me atore y cueste expresarlo, la izquierda conquistó lo imposible: que me gusten los que juegan con pierna zurda en O’Higgins. Váyale el análisis de un equipo que funciona; que gana puntos, que está sólido en su formación y que se despliega ante todos de la misma forma.
No usan la corrupción ni fundaciones truchas para alcanzar sus logros. Hay al menos once futbolistas que utilizan a la izquierda para llegar al éxito. Sarrafiore, Díaz, Pavez, Yáñez, Castillo, Rabello, Carabalí, Ogaz, Maturana, González, entre otros que se me pueden pasar.
¿Será que ahora ese sector sirve?. Es muy probable y quizás no sea mera casualidad, porque después de años como la “mona” encontramos el juego vistoso y armonioso que nos infla el pecho y despega el alma. Creo que todos coincidimos en algo: da gusto ver al conjunto y no solo a las individualidades, que como todo ser humano en sociedad, a veces, como los “zurdos”, se ponen mañosos y oscuros.
Estamos en presencia del mejor O’Higgins de la última década y eso es mérito propio de un grupo liderado por un argentino atípico, pues, Bovaglio es quitado de bulla; no remece las conferencias de prensa; no habla metáforas estridentes de la nasa para explicar el fútbol; busca continuidad en sus ideas, se equivoca, por cierto, mas aún en su error, sabe recomponerse.
En el triunfo ante Ñublense, dejó una ilusión que nos hizo humedecer los ojos de los que llevamos sangre “Celeste”. Con voz firme y la convicción en ascenso, señaló “merecemos ganar algo importante”. Y lo relevante es este martes en Rancagua…sin pensar aún que el técnico desea algo más que solo eso…






