Con la primavera aumentan las alergias respiratorias y, con ellas, la congestión nasal. Aunque puede parecer una molestia menor, esta condición puede dificultar la respiración durante la noche, favorecer el ronquido y afectar la calidad del sueño infantil
Estornudos, picazón, secreción y congestión son síntomas frecuentes de la rinitis alérgica. En niños y niñas, la obstrucción nasal puede favorecer la respiración por la boca durante el sueño y contribuir a la aparición o aumento del ronquido.
Desde la fonoaudiología, particularmente en el área de la motricidad orofacial, también es relevante observar la relación entre respiración y las demás funciones orofaciales. Una respiración oral mantenida puede acompañarse de cambios en el funcionamiento de estas estructuras, por lo que una evaluación integral permite identificar posibles alteraciones y determinar, cuando corresponde, la necesidad de intervención o derivación a otros profesionales.
Cuando la nariz está congestionada, aumenta la resistencia al paso del aire. Esto puede favorecer que el niño respire por la boca durante la noche y que aparezca o aumente el ronquido.
La evidencia reciente respalda esta relación. Un estudio científico de metaanálisis publicado en 2026, que incluyó 17 estudios y 32.907 niños, encontró que aquellos con rinitis alérgica presentaban 2,24 veces más probabilidades de presentar ronquido habitual.
Sin embargo, no todo ronquido infantil se debe a una alergia. Según especialistas en otorrinolaringología pediátrica, también pueden existir otros factores que obstruyan la vía aérea, como el aumento del tamaño de las amígdalas o adenoides. Cuando el ronquido persiste durante todo el año o se acompaña de pausas respiratorias, jadeos, respiración entrecortada, despertares frecuentes o sueño inquieto, es recomendable consultar.
La apnea obstructiva del sueño infantil implica una obstrucción parcial o completa de la vía aérea durante el sueño. La presencia de alergia o ronquido no significa necesariamente que exista apnea, pero la congestión nasal puede contribuir a aumentar la resistencia al paso del aire y coexistir con otros factores de obstrucción.
Muchas veces se piensa que un niño que duerme mal estará somnoliento durante el día, pero en la infancia puede ocurrir lo contrario, es decir, puede mostrarse más irritable, inquieto o presentar dificultades para mantener la atención.
Un sueño fragmentado y de mala calidad puede interferir con la atención, memoria y regulación conductual. También puede afectar las condiciones necesarias para participar en interacciones y experiencias de aprendizaje fundamentales para el desarrollo de las habilidades comunicativas y del lenguaje.
Frente a síntomas de alergia, se recomienda reducir la exposición a los desencadenantes conocidos, mantener una adecuada higiene del dormitorio, evitar el humo de tabaco y seguir las indicaciones de los profesionales tratantes. También es importante observar la respiración durante el sueño.
Un ronquido ocasional no debería generar alarma, pero tampoco debemos normalizar el ronquido frecuente. Observar cómo duerme un niño puede entregar información importante sobre cómo está respirando y, finalmente, sobre cómo está descansando. Identificar oportunamente qué está interfiriendo con su respiración durante la noche es clave para favorecer un sueño reparador y, con ello, su bienestar y desarrollo durante el día.






