Especialista llama a informarse sin prejuicios sobre este método anticonceptivo y destaca la importancia del seguimiento en salud sexual adolescente
La medroxiprogesterona, conocida como la inyección anticonceptiva de tres meses, es un método que puede utilizarse en adolescentes siempre bajo la orientación y evaluación de un profesional de la salud, poniendo en el centro la información clara, el bienestar y las necesidades individuales de cada persona.
“La medroxiprogesterona no es un método contraindicado en adolescentes, pero su indicación debe ser muy bien evaluada caso a caso”, explica Victoria Cancino, matrona de DKT Chile. “En esta etapa de la vida es clave considerar el desarrollo corporal, los antecedentes de salud y asegurar un acompañamiento cercano”.
Este anticonceptivo se administra por vía intramuscular y destaca por su larga duración, ya que una sola dosis entrega protección por tres meses. Entre sus beneficios, se encuentra su bajo mantenimiento, lo que puede ser atractivo para adolescentes que tienen dificultades con métodos de uso diario. Además, en algunas usuarias produce ausencia de sangrado menstrual, lo que puede resultar práctico y cómodo.
Sin embargo, la especialista enfatiza que no es una decisión que deba tomarse a la ligera. “Existen estudios que han abierto el debate sobre ciertos efectos a largo plazo, por lo que, a nivel personal y profesional, soy cauta con su uso en adolescentes”, señala Cancino. “Por eso insistimos en que la elección del método anticonceptivo no debe basarse solo en la comodidad, sino en una evaluación integral”.
Administración segura y control médico
Otro punto clave es la correcta administración. “Aunque es una inyección que técnicamente podría aplicarse fuera de un centro de salud, lo ideal es que siempre sea administrada por un profesional”, recalca la matrona de DKT. “No todas las personas manejan las técnicas de inyección intramuscular ni las presentaciones del medicamento, y una mala aplicación puede afectar su efectividad”.
En cuanto a las contraindicaciones, estas son similares a otros métodos hormonales: antecedentes de cáncer de mama, sangrados menstruales anormales no estudiados o patologías hepáticas. “Son situaciones poco frecuentes en adolescentes, pero que igualmente deben descartarse antes de iniciar el método”, agrega.
Finalmente, Cancino subraya la importancia del diálogo abierto: “Hablar de anticoncepción en adolescentes no es promover su uso, es educar y cuidar. Cuando hay información clara, sin juicios y con acompañamiento profesional, las y los adolescentes pueden tomar decisiones más seguras y responsables sobre su salud sexual y reproductiva”.






