Experta advierte que el H5N1 no es un evento aislado, sino un riesgo persistente. Aunque el escenario está contenido, llama a reforzar vigilancia y medidas de bioseguridad
La confirmación de influenza aviar H5N1 en aves de traspatio en Melipilla volvió a encender las alertas sanitarias en el país, en un contexto donde el virus sigue presente tanto a nivel local como global.
“La reciente confirmación de influenza aviar H5N1 en aves de traspatio en Melipilla vuelve a poner en evidencia que este virus no ha desaparecido, sino que se ha instalado como un riesgo sanitario persistente”, afirma la epidemióloga de la Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello, María Jesús Hald.
La especialista advierte que no se trata de un evento aislado, sino de una tendencia más amplia. En esa línea, explica que organismos como la Organización Mundial de la Salud y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura han calificado la propagación del virus como la mayor expansión geográfica registrada hasta ahora.
En Chile, el avance del virus tuvo un punto crítico en 2022, cuando el Servicio Agrícola y Ganadero reportó su diseminación desde el norte hasta el extremo sur. Ese año, el brote afectó a miles de aves silvestres y provocó una alta mortalidad en fauna marina.
“En 2022 se registró una mortalidad significativa en fauna marina, incluyendo más de 20.000 lobos marinos según reportes oficiales”, detalla Hald. Durante 2023, el país enfrentó su primer caso humano confirmado y brotes en planteles industriales, lo que obligó a reforzar las medidas de control.
A nivel global, la experta subraya la magnitud del fenómeno. “Entre 2003 y 2024 se han confirmado más de 870 casos humanos de influenza aviar H5N1 en el mundo, con una letalidad cercana al 50%”, señala, aunque aclara que la transmisión entre personas sigue siendo extremadamente limitada.
Chile bajo control
Pese a este escenario, Hald enfatiza que la situación actual en Chile está bajo control. “El escenario actual en Chile es, por ahora, contenido: los casos recientes se concentran en aves de traspatio y silvestres”, indica, junto con destacar que el país mantiene su estatus libre de influenza aviar altamente patógena en la industria avícola comercial.
Sin embargo, advierte que “esto no debe interpretarse como ausencia de riesgo, sino como evidencia de que la vigilancia epidemiológica está funcionando”, sostiene.
Finalmente, la epidemióloga hace un llamado a no bajar la guardia. “La experiencia reciente nos deja una lección de que los eventos tempranos son oportunidades de contención. El verdadero riesgo no está en el caso detectado, sino en la posibilidad de normalizar su ocurrencia”, concluye, enfatizando la necesidad de mantener la bioseguridad, fortalecer la vigilancia y mejorar la comunicación para evitar impactos mayores.






