La actividad, que contó con la participación de 310 privados de libertad, estuvo marcada por la música, la actuación y mensajes alentadores y de superación
En el Complejo Penitenciario de Rancagua se desarrolló una significativa jornada de intervención sociocultural con la presentación de la agrupación estadounidense Corazón Profundo, instancia que congregó a más de 300 personas privadas de libertad en el gimnasio de la unidad penal.
La actividad estuvo marcada por un potente mensaje de esperanza y contención emocional, a través de una propuesta escénica que integra música, teatro, magia y danza. Este enfoque multidisciplinario busca no solo entretener, sino también generar espacios de reflexión, promoviendo la rehabilitación, la mejora de conductas y la transformación personal de quienes cumplen condena.
Durante la jornada, Ruth Mercy Woroniecki, integrante de la agrupación compartió su testimonio destacando que; “todos enfrentamos momentos de quiebre y sufrimiento. Caemos, cometemos errores, pero siempre existe la posibilidad de levantarse”. En esa línea, enfatizó un mensaje centrado en la empatía y la cercanía, señalando que el acompañamiento debe estar libre de juicios y enfocado en acoger a las personas en sus procesos personales.
La agrupación relató además el origen de su labor, la cual comenzó hace aproximadamente 10 años en centros penitenciarios de Colombia, en un contexto marcado por las secuelas del conflicto armado. Desde entonces, han extendido su trabajo a distintos países, respondiendo a la necesidad de brindar apoyo emocional y espiritual a personas privadas de libertad.
Por su parte, el Director Regional de Gendarmería, Coronel Nimrod Acosta, agradeció la iniciativa de la compañía Norteamérica, destacando que “los privados de libertad estuvieron muy atentos de todos los actos artísticos que presentó “Corazón Profundo”, se mantuvieron ordenados y respetando en todo momento la presentación. Ellos valoran estas instancias recreativas”, finalizó el oficial.
Esta iniciativa se enmarca en las acciones orientadas a fortalecer los procesos de reinserción social, destacando la importancia de generar instancias que contribuyan al bienestar integral de la población penal, fomentando valores como la resiliencia, la reflexión y la esperanza.






