Logo

Navigation
  • Home
  • Local
  • Política
  • Cultura
  • Policial
  • Economía
  • Salud
  • Quiénes Somos
  • Contacto

Adaptarse a un nuevo colegio

By Diario Rancagua | on 24 febrero, 2026 | Comentario
Carrusel Destacados Educación Local Sociedad

Cruzar la puerta de un colegio nuevo no es simplemente cambiar de dirección; implica una reconfiguración completa en la identidad. Como adultos, solemos cometer el error de abordar la adaptación escolar como un asunto logístico, cuando en realidad es un proceso de supervivencia emocional

No todos los estudiantes que llegan por primera vez lo hacen desde el mismo lugar, y la razón del cambio determina cuánta energía emocional y social tienen disponible. No se le puede exigir lo mismo a quien ingresa por primera vez al sistema, porque para ese niño lo central es enfrentar la separación y aprender a confiar en que sus padres volverán, de la misma manera en que no se puede esperar tranquilidad inmediata de quien llega huyendo del acoso y observa el entorno en estado de alerta constante.

Para otros, el dolor viene de sentirse “el que no puede”, después de haber arrastrado malas notas; ellos necesitan pequeñas victorias que reparen la autoestima. También está quien se muda por motivos laborales de los padres y atraviesa un duelo geográfico que se expresa en rebeldía o tristeza, o quien llega con la etiqueta de “problema” tras una expulsión y utiliza la conducta como coraza para rechazar antes de ser rechazado.

El estrés del proceso no pertenece solo a los niños. Un niño no puede calmarse si el entorno adulto vibra con ansiedad, por eso antes de cualquier “¿cómo te fue?” el adulto debe preguntarse desde dónde está preguntando. Cuando la pregunta nace del miedo, es decir, si comió solo o si alguien le habló, se transmite la idea de que el colegio es un espacio peligroso. Cuando nace de la confianza, al pedirle al niño que cuente algo que haya despertado su curiosidad, se le recuerda que tiene recursos internos para navegar el día. La autorregulación adulta no consiste en perfección ni en silencio, sino en conciencia; si el adulto está aterrorizado con el cambio, el niño leerá el mundo a través de esa amenaza.

La edad y el contexto también delinean lo que cada uno requiere. En los primeros años, cuando el tiempo es abstracto, los símbolos concretos, que puede ser una misión secreta para el día o un dibujo escondido en la colación, funcionan como recordatorios de que el vínculo permanece, aunque los padres no estén. En la etapa de los 7 a los 12 años, cuando surge el temor a no calzar social o académicamente, la observación se vuelve clave. En este sentido no se trata de pedirles que hagan amigos, sino de ayudarles a decodificar qué ocurre en los recreos. En la adolescencia, donde el grupo es casi una fuente de oxígeno, la pérdida de ese entorno puede vivirse como asfixia, y lo más respetuoso es dar espacio, validar la nostalgia y evitar las ventas forzadas de las supuestas bondades del nuevo colegio.

También importa entender desde qué lugar llega cada estudiante. Quien arrastra una experiencia de acoso requiere una vigilancia discreta y una coordinación cercana con el tutor, junto con la certeza de que estará protegido. Quien viene de un bajo rendimiento académico necesita que se valore su esfuerzo y sus avances, más que un número en una prueba. Quien ha vivido una mudanza necesita que su duelo sea reconocido y que se permita mantener el contacto con su pasado. Quien ha sido expulsado requiere que el nuevo espacio le ofrezca un lienzo en blanco, libre de prejuicios y etiquetas.

Uno de los errores más comunes es asumir que la adaptación es automática. Decir “ya se va a adaptar” es como soltarle la mano al niño en medio del río. La adaptación no es una cuestión de tiempo, sino de anclajes. Un niño se adapta cuando encuentra a un adulto significativo que lo mira y lo nombra, cuando descubre un lugar seguro donde no necesita actuar y cuando accede a una rutina que le entregue previsibilidad. Y también es importante saber cuándo encender alarmas: si después de un mes aparecen somatizaciones constantes, aislamiento profundo, rechazo a salir de casa o cambios drásticos en el sueño o el apetito, no es falta de voluntad, es desborde, y es momento de pedir ayuda profesional.

Al final, recibir a un niño nuevo es abrir un espacio psíquico, no solo un cupo en la lista. Cuando logramos que se sienta visto antes que evaluado, la mitad del camino ya está caminada.

 

 

Compartir
  • tweet

admision

  • Popular
  • Recientes
  • Dejando el jardín infantil: así podemos acompañar a niñas y niños en su “primer día de clases”

    24 febrero, 2026 - Comentario
  • Municipio de San Francisco de Mostazal inició entrega de computadores portátiles a alumnos

    1 noviembre, 2013 - Comentario
  • Diputado Juan Carlos Latorre envió un cálido saludo a todos los miembros de las Iglesias Evangelicas y Protestantes de Chile

    1 noviembre, 2013 - Comentario
  • Dejando el jardín infantil: así podemos acompañar a niñas y niños en su “primer día de clases”

    24 febrero, 2026 - Comentario
  • 7° Comisaría COP: Carabineros detiene a tres sujetos en fiscalizaciones en sector céntrico de Rancagua

    24 febrero, 2026 - Comentario
  • Corfo O’Higgins abre convocatorias 2026 de “Semilla Inicia” y “Semilla Expande” para impulsar emprendimientos innovadores en la región.

    24 febrero, 2026 - Comentario

DiarioRancagua en Twitter

Diario Rancagua

Te invitamos a estar informados día a día y a cada instante con toda la información de nuestra ciudad

Todos los derechos reservados Diario Rancagua

Director : Jorge Villalón Ruiz

Tags

Alcalde Eduardo Soto golpiza a reos hombre viola a hombre Horacio de la Peña Rancagua violador Rancagua

Contacto

Móvil: +569 936 92 552

Email: info@diariorancagua.cl
contacto@diariorancagua.cl

Con apoyo - Sercotec