Con la rabia entre los dientes y “pateando la perra” como hace mucho tiempo no ocurría
Lo del domingo es el corolario de un partido nefasto, protagonizado por un árbitro tonto, tímido, sin resolución propia, arrogante, “canchero de barrio”, displicente, malo e ineficiente, que se transforma sin quererlo, en el referente de sus pares chilenos.
No quiero pecar de mal pensado, pero en este mundo del fútbol, desde inmemorables épocas, las luchas de poder y el dinero, han derribado juegos para transformarlos en apuestas.
¿ Y si le pedimos al presidente Kast que levante el secreto bancario de los jueces de negro en su megareforma?, quizás hasta nos encontremos con mafias políticas metidas o quién sabe que cosa…
Lo cierto es el arbitraje fue desastroso, con mayor acidez y dureza para los rancagüinos, sin embargo, los visitantes en algunas jugadas, tampoco se las llevaron “pelás”. Ante todas las teorías conspirativas, hoy esta disciplina cuenta con un tecnología especializada.¿Qué pasó con el VAR, estaban todos en el bar?. Sin unas piscolas con harto hielo en los noventa minutos, no se explica su ausencia de conciencia ante una realidad palpable.Pero detengamos un minuto el “enchuchamiento” comprensible para decir, que al igual que Cabero es un desastre, la definición de O’Higgins también lo es. Solo a la rápida cuento más de siete ocasiones claras de anotar, antes que Palestino definiera en el noventa y cuatro. ¿Dónde dejamos ese análisis o solo metemos la cabeza a la taza del baño y culpamos al incapaz?.Creo que el resultado va más allá de la insólita expulsión de Yáñez y de las destempladas determinaciones del árbitro. Aquí hay un problema que solucionar rápido y sin evadir las responsabilidades.El pasado pisado y vamos para adelante, porque si nos emborrachamos con el hermoso semestre pasado, las cosas, como la vida frágil, se pueden complicar de un momento a otro. Aún es tiempo de sentarse a pensar cómo se diagrama lo que viene, porque así como vamos, podemos morir en los laureles.






