Durante años, uno de los grandes desafíos de la Región de O’Higgins ha sido avanzar desde una economía basada en la producción de materias primas hacia un modelo que incorpore mayor conocimiento, tecnología e innovación
Los resultados de la convocatoria Innova Región O’Higgins 2026 entregan una señal alentadora de que ese cambio ya no es solo un discurso, sino una realidad que comienza a consolidarse.
Las cifras hablan por sí solas. 75 proyectos postularon al instrumento de Corfo, duplicando el promedio histórico de convocatorias anteriores. Más importante aún, la calidad de las propuestas también mejoró significativamente: 54 iniciativas superaron la etapa de admisibilidad y 14 alcanzaron el mérito técnico suficiente para ser consideradas como portafolio con potenciales. Esto demuestra que el ecosistema regional de innovación está madurando y que las empresas locales han comprendido que competir hoy exige incorporar investigación, desarrollo y nuevas tecnologías.
No se trata únicamente de una mayor cantidad de proyectos. Lo verdaderamente relevante es el tipo de innovación que está emergiendo desde los territorios. Las iniciativas seleccionadas abordan problemas concretos de la región mediante soluciones de alto valor agregado: economía circular para reutilizar neumáticos fuera de uso; biotecnología aplicada a la agricultura y la vitivinicultura; mejoramiento genético para fortalecer las exportaciones apícolas; inteligencia artificial para aumentar la seguridad minera; y tecnologías para optimizar la calidad del agua destinada al riego.
Esta diversidad refleja una comprensión moderna de la innovación. Ya no se limita al desarrollo de software o a la creación de aplicaciones digitales, sino que permea sectores tradicionales que constituyen la base económica de O’Higgins. La agricultura, la minería y la agroindustria encuentran en la innovación una oportunidad para aumentar su productividad, enfrentar el cambio climático, responder a mercados más exigentes y generar empleos de mayor calidad.
Otro aspecto destacable es la descentralización de las oportunidades. Los proyectos beneficiarán a comunas como Mostazal, Rancagua, Machalí, Quinta de Tilcoco, Navidad y Santa Cruz, demostrando que la innovación no es patrimonio exclusivo de las grandes ciudades. Cuando el conocimiento se distribuye territorialmente, también lo hacen las oportunidades de desarrollo, fortaleciendo economías locales que muchas veces han quedado al margen de las políticas públicas de innovación.
Sin embargo, el éxito de esta convocatoria también plantea un desafío. La innovación requiere continuidad, acompañamiento y una inversión sostenida en el tiempo.
En ese sentido, el desafío no es únicamente de Corfo. También involucra a universidades, centros de investigación, gremios y al sector privado, llamados a fortalecer una red colaborativa capaz de transformar buenas ideas en empresas más competitivas y en soluciones con impacto social y económico.
La Región de O’Higgins posee ventajas naturales, capital humano y sectores productivos con robustos y comprometidos con el territorio. Pero esas fortalezas, por sí solas, ya no garantizan competitividad. En una economía cada vez más global, el verdadero valor está en la capacidad de articularse, compartir las problemáticas y desafíos para innovar de manera colaborativa, generar conocimiento y adaptarse a los cambios tecnológicos.
La convocatoria Innova Región 2026 deja una enseñanza clara: cuando existen instrumentos adecuados, acompañamiento técnico y empresas dispuestas a asumir riesgos, la innovación florece. El desafío ahora es mantener ese impulso, ampliar las oportunidades y convertir estos proyectos en casos de éxito que inspiren a muchas más empresas regionales.
Porque el futuro de O’Higgins no dependerá únicamente de lo que produce, sino de cómo es capaz de transformar ese conocimiento en desarrollo, empleo, crecimiento y bienestar para toda la región.
Por Andrés Mejía
director regional de Corfo O’Higgins






