Indignación ha causado el criadero clandestino desmantelado en La Florida, con 50 perros confinados a espacios reducidos y en condiciones ambientales deficientes
Esta situación evidencia, por un lado, una problemática grave de bienestar animal y tenencia responsable, y por otro, la relevancia del trabajo interdisciplinario entre médicos veterinarios, autoridades, organizaciones de protección animal y equipos jurídicos.
Desde el punto de vista técnico y etológico, el hacinamiento, la falta de enriquecimiento ambiental, las dificultades de higiene y la mantención prolongada de animales en espacios limitados generan un importante deterioro físico y emocional. Estas condiciones favorecen la aparición de estrés crónico, miedo, frustración, conflictos entre individuos y alteraciones conductuales, además de aumentar el riesgo de enfermedades infecciosas y lesiones.
El bienestar animal no se limita únicamente a la presencia de alimento o agua. También involucra que los animales puedan expresar conductas propias de su especie, descansar adecuadamente, contar con un ambiente seguro y recibir atención sanitaria y social apropiada. Sin embargo, estos aspectos muchas veces no son considerados en los criaderos clandestinos, los que buscan la reproducción indiscriminada, priorizando fines económicos por sobre el bienestar de los perros.
Es importante comprender que el bienestar animal comienza antes de la compra o adopción de un perro. La decisión de adquirir una mascota conlleva una dimensión ética: implica asumir la responsabilidad activa de informarse sobre el origen de los animales, de verificar que los criaderos cumplan con la normativa vigente, que mantengan condiciones adecuadas de bienestar y prioricen la salud física y conductual de los animales por sobre los fines comerciales.
Por ello, resulta fundamental la colaboración de la comunidad. Muchas veces estos casos permanecen invisibilizados durante largos períodos, permitiendo que los animales continúen expuestos a condiciones incompatibles con su bienestar. Las denuncias responsables permiten activar procesos de fiscalización, evaluación técnica y acciones legales orientadas a la protección y prevención de posibles casos de maltrato o criaderos clandestinos.
Pero es importante recordar que la comunidad tiene otra forma, igual o más valiosa, de aportar a los miles de perros y gatos que esperan una oportunidad en refugios y organizaciones de rescate. La adopción responsable no solo entrega un hogar a un animal que lo necesita, sino que también contribuye a disminuir el abandono y la reproducción indiscriminada. Adoptar es una forma concreta de promover el bienestar animal y de enriquecer la propia vida, construyendo una relación con un perro basada en el respeto y el compromiso.
Dra. Ana Francisca Soto
Escuela de Medicina Veterinaria
Universidad Andrés Bello






