El Juzgado de Garantía de San Fernando condenó al exalcalde de la comuna, Luis Antonio Berwart Araya, a la pena única de ocho años de presidio efectivo, el pago de una multa de $960.613.481
Además de las accesorias de inhabilitación absoluta perpetua para cargos, oficios públicos y derechos políticos y de inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena; en calidad de autor de los delitos consumados y reiterados de fraude al fisco y soborno.
En procedimiento abreviado (causa rol 1578-2021), el juez Erick Ríos Leiva sentenció también a Berwart Araya a la accesoria especial de inhabilitación absoluta y perpetua para ejercer cargos, empleos, oficios o profesiones en empresas que contraten con órganos o empresas del Estado o con empresas o asociaciones en que éste tenga una participación mayoritaria; o en empresas que participen en concesiones otorgadas por el Estado o cuyo objeto sea la provisión de servicios de utilidad pública.
“La pena corporal precedentemente impuesta deberá ser de cumplimiento efectivo, toda vez que el sentenciado no reúne los requisitos previstos en la Ley 18.216 para acceder a pena sustitutiva alguna”, ordena la sentencia.
“Se declara en la especie que no resulta aplicable la sustitución de la pena de multa por servicios en beneficio de la comunidad, así mismo tampoco el apremio de sustituir dicha pena pecuniaria por días de reclusión”, expone.
Durante la audiencia, el Consejo de Defensa del Estado se reservó el derecho de ejercer respecto del sentenciado las acciones civiles que correspondan para el resarcimiento de los perjuicios ocasionados al erario público.
El sentenciado, durante el procedimiento abreviado, aceptó los hechos contenidos en la acusación del Ministerio Público: «Luis Berwart Araya detentó la jefatura de la Municipalidad, la presidencia de la Corporación Municipal y la presidencia del Concejo Municipal, teniendo entonces, una posición privilegiada para la toma de decisiones para beneficiarse, asegurando su continuidad en el poder y defraudando al erario de la CORMUSAF».
«Berwart Araya lideró en este contexto, una agrupación de funcionarios municipales y de la Corporación Municipal, destinada a obtener en forma ilícita dineros especialmente provenientes de área educación, para cubrir necesidades personales y las derivadas de los compromisos adquiridos antes y durante el ejercicio del cargo edilicio», agrega la sentencia.
El fallo expone que «Berwart Araya como consecuencia de la defraudación pudo cubrir deudas personales, préstamos comerciales, lealtades de concejales y dirigentes sindicales, en definitiva, contar con recursos para mantenerse en el poder, ser reelecto para un segundo periodo como alcalde, ser candidato para un tercer período y continuar así la defraudación al erario».






