El Cáncer Cervicouterino es una enfermedad prevenible y tratable, pero, lamentablemente sigue cobrando la vida de miles de mujeres cada año
Este tipo de cáncer es el cuarto más frecuente en las mujeres a nivel mundial, provocando más de 350.000 muertes anuales. Sin embargo, la ciencia hoy ofrece herramientas de alta eficacia para detectarlo a tiempo a través de la Estrategia Mundial de la OMS, basada en los tres pilares fundamentales del objetivo 90-70-90: alcanzar un 90% de cobertura de vacunación contra el VPH en niñas, un 70% de cobertura de tamizaje en mujeres y un 90% de acceso a tratamiento para lesiones precancerosas o casos invasivos.
En nuestro país, el panorama es crítico. Aquí al menos una mujer muere cada día a causa de este cáncer. Según datos de la OPS, cerca de 600 mujeres son diagnosticadas anualmente en Chile. El 99% de los casos se vincula a la infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH).
Para frenar el avance de esta enfermedad, es vital fortalecer cuatro ejes de acción donde la atención profesional se constituye como el motor del cambio. Este proceso comienza con la vacunación contra el VPH, que representa la primera línea de defensa y la más efectiva a largo plazo, y se complementa con la realización periódica del Papanicolau (PAP) y el Test de VPH, exámenes esenciales para la detección precoz de lesiones. Asimismo, el uso constante de métodos de barrera como el condón reduce significativamente el riesgo de contagio del virus.
Sin embargo, el pilar que articula estas estrategias es el control anual con un matrón o matrona; como profesionales expertos en salud sexual y reproductiva, están capacitados para realizar una pesquisa oportuna, brindar consejería personalizada y acompañar a cada mujer en todas las etapas de la prevención. La detección oportuna permite acceder a tratamientos mucho más efectivos y menos invasivos, garantizando una mejor calidad de vida.
Este cambio no solo ocurre en los centros de salud, sino que se gesta hoy en nuestras aulas. Entendemos que la prevención del cáncer cervicouterino no es solo una asignatura, sino una misión ética que atraviesa toda la formación de nuestros estudiantes. Forjamos a los futuros referentes de la salud pública; profesionales que no solo dominan la técnica del tamizaje, sino que portan la empatía necesaria para acompañar, educar y empoderar a cada mujer. Preparamos mentes y corazones para que el miedo al diagnóstico se transforme en la seguridad de la prevención. Porque salvar una vida mañana, comienza con la excelencia y la vocación de quienes se preparan hoy con nosotros.






