En tiempos absurdos de personas creyéndose animales o fanáticos respondiéndole al universo, hay una realidad terrenal y empírica, que nos lleva a lugares poco conocidos pero no menos importantes
O’Higgins, club representante de la Región del Libertador General Bernardo O’Higgins, único en la primera división del fútbol chileno, regresa a la máxima competición internacional sudamericana.
Quizás aún muchos no se dan cuenta, sobre todo los millenials que creen que la institución nació con el primer título del 2013. A ellos y otros que todavía no pueden ni sacar licencia de conducir, les digo que aquí hay historia. Que la “Celeste” llegó a semifinal de este torneo; que una noche de lluvia en El Teniente, un uruguayo hizo explotar los paraguas luego de anotar el triunfo ante Sol de América. El “Trapo” Olivera anotó un golazo en el arco y mi abuelo, el bombero Polgatiz, apretó la bota de cuero y empinó el codo para tomarse todo el vino con sus amigos.
Los rancagüinos solo hemos disfrutado cuatro ediciones de este campeonato y parece que aún no nos damos cuenta lo que viviremos. En 70 años de existencia, somos simples “paracaidistas” en juegos de grandes, de titanes adinerados y poderosos, que nos miran con desprecio.
Sin embargo, la humildad nos une y apretuja el alma. Sabemos que vamos con balas de plástico y que no tenemos infantería ni tanques blindados. No hay acorazados ni ejércitos infinitos. Solo tenemos la ilusión de un pueblo pequeño, honesto, sencillo, que le ha ganado a la vida y que no se rinde ante Goliat.
Vamos a dar la pelea, como sea y contra quien sea. No nos reforzamos como queríamos y nos prometieron, otra vez nos metieron el dedo en la boca, por no decir en el ojo. Pero no importa, el aliento se siente, las ganas no se extiguen, el amor es eterno y la sangre siempre será “Celeste”.
Vamos los rancagüinos estamos en copaaaaa y aquí debemos quedarnos. No así los que ponen dj y subieron los precios, cuando las contrataciones son más baratas que antes!.






