Usar un protector solar abierto de la temporada anterior puede reducir la protección y aumentar riesgos para la piel
Muchas cosas pueden quedar de un verano anterior, incluido un bloqueador solar, sin embargo ¿es seguro volver a utilizarlo? Según explica Cristián Parra, académico de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, la recomendación es clara: no utilizar bloqueadores que hayan sido abiertos el año previo.
“Una vez abierto, el producto puede perder estabilidad y, con ello, parte de su capacidad de protección frente a la radiación ultravioleta. En cambio, los protectores solares que permanecen cerrados y almacenados en condiciones adecuadas, lejos del calor y la humedad, mantienen su seguridad y eficacia hasta la fecha de vencimiento indicada”, subraya.
¿Qué influye en su deterioro?
Parra señala que entre los factores que más influyen en el deterioro del bloqueador destaca la temperatura. La exposición prolongada al calor, como ocurre al dejarlo en bolsos al sol, en la playa o dentro del automóvil, puede afectar la calidad del producto. Por ello, aconseja guardarlo en lugares frescos y a la sombra, evitando además su contaminación con arena o agua durante el uso.
Aunque la fecha de vencimiento no haya expirado, el académico sostien que existen señales visibles que alertan sobre un protector solar en mal estado. “Cambios anómalos de color, olor rancio o la separación de fases, cuando aparece un líquido transparente separado de la crema, indican inestabilidad y posible contaminación, por lo que su uso no es recomendable”, agrega.
Riesgos de un bloqueador vencido
El académico indica que usar un bloqueador vencido o degradado implica riesgos concretos, como menor protección a los rayos UV, mayor probabilidad de quemaduras solares y reacciones cutáneas adversas.
“A largo plazo, también se pierde el efecto preventivo frente al envejecimiento prematuro de la piel y el cáncer cutáneo”, agrega. La recomendación práctica es no guardar protectores solares abiertos para la siguiente temporada y mantener la fotoprotección durante todo el año. Esto implica usar un FPS 30 o superior, aplicar una cantidad suficiente, reaplicar cada dos horas y complementar con ropa, sombreros y barreras físicas, especialmente evitando la exposición directa entre las 11 y las 16 horas.






